













A lo largo de 40 años, Máximo Navarro Contreras ha sido parte de la historia del Sistema de Bibliotecas y de la Universidad Católica del Maule. En esta nota, comparte algunos de sus recuerdos, experiencias y momentos más significativos de su trayectoria en la UCM:
El 1 de marzo de 1985, tenía 18 años, y era orgullosamente oscuro, delgado, funeral y ceremonioso, ingresé a trabajar al casino de la Pontificia Universidad Católica de Chile, sede Curicó.
Llegué con una cabellera abundante, una mochila llena de sueños, pasé por diferentes lugares conocí a grandes personas
En 1991, las sedes de Talca y Curicó se fusionaron, dando origen a la Universidad Católica del Maule. Y en 1992 pasé a formar parte de la Biblioteca, iniciando un camino que, hasta el día de hoy, ha sido parte fundamental de mi vida.
Durante estos 40 años he pasado por distintas funciones y he tenido la oportunidad de relacionarme directamente con muchas generaciones de estudiantes. He conocido sus sueños, sus inquietudes, sus alegrías y también sus desafíos.
Mi corazón ha caminado
con intransferibles zapatos,
y he digerido las espinas:
no tuve tregua donde estuve:
donde yo pegué me pegaron,
donde me mataron caí
y resucité con frescura (Pablo Neruda)
He conocido muchas historias y ha sido testigo de cómo esta institución ha crecido y se ha transformado POTENCIANDO su presencia en la región y el país
Y fue precisamente en la Biblioteca donde comenzó mi amor por la lectura. Allí, entre libros, historias y palabras, la poesía comenzó a formar parte de mi ser.
Mi admiración por Neruda me acompaña hasta el día de hoy. Él, de alguna manera, sigue haciéndome guiños EN CADA LUGAR CADA RINCÓN sus versos, sus palabras.
He venido a vivir a esté mundo, confieso que he vivido
Durante todos estos años han cambiado muchas cosas los espacios, las tecnologías y las formas de trabajar. Pero hay algo que no ha cambiado es el valor a las personas, los vínculos y las experiencias compartidas.
En este largo recorrido he tenido la oportunidad de conocer y compartir con autoridades, académicos, profesionales, funcionarios, estudiantes y compañeros y compañeras de trabajo. Cada uno, de alguna manera, ha sido parte de mi historia y ha dejado una huella en mi vida.
Cuando miro hacia atrás, no pienso solamente en los años transcurridos. Pienso en las experiencias vividas, en los desafíos enfrentados, en los momentos difíciles que logramos superar y, especialmente, en todas las personas que hicieron que este camino fuera más significativo.
Quiero agradecer a Dios por está vida maravillosa que me regala, por mi familia que acompaña, por el placer de dormir en sabanas limpias. Dar gracias a la Universidad Católica del Maule por haberme permitido crecer y desarrollarme durante todos estos años. También quiero agradecer a quienes han confiado en mi trabajo, a quienes me han acompañado y a quienes, con una palabra, un gesto o simplemente con su presencia, han hecho más grato este recorrido.
Cuarenta años representan una parte muy importante de una vida. Y puedo decir, con mucha emoción y orgullo, que me siento profundamente agradecido por todo lo vivido y por formar parte de la historia de esta institución.
Pero no amo tus pies
sino porque anduvieron
sobre la tierra y sobre
el viento y sobre el agua,
hasta que me encontraron (Pablo Neruda).
Hoy a mis 60 años CON MENOS PELOS Y MÁS CANAS puedo decir que SOY UN QUIJOTE DEL TIEMPO QUE NO TIENE EDAD.
Me quedo con los recuerdos, con los aprendizajes y, sobre todo, con el cariño de tantas personas que han sido parte de este camino.
Hoy recibo este reconocimiento con mucha emoción, cariño y gratitud. Y quiero decir que, más allá de los años y de los cambios, me siento orgulloso de haber entregado lo mejor de mí en cada etapa y de haber contribuido, desde mi lugar, al crecimiento de esta Universidad.
Muchas gracias a todos y todas por acompañarme en este momento tan importante y por ser parte de esta historia.
Muchas gracias.





